RTVE acaba de estrenar una nueva serie que se llama "La conquista de la democracia" y puede venir bien para preparar el Tema 11.4 la oposición al régimen de Franco.
Tiene buena pinta. Para los aficionados a esta parte de la Historia de España.
RTVE acaba de estrenar una nueva serie que se llama "La conquista de la democracia" y puede venir bien para preparar el Tema 11.4 la oposición al régimen de Franco.
Tiene buena pinta. Para los aficionados a esta parte de la Historia de España.
La proclamación de la II República generó la esperanza de que por fin las ideas regeneracionistas se iban a poder llevar a cabo. La monarquía, la oligarquía y la Iglesia católica lo habían impedido. Una vez acabada la Monarquía se emprendió la tarea de desmontar el poder de la oligarquía y la Iglesia, pero pronto se comprobó que no iba a ser fácil y solo quedaron dos opciones: socialismo o fascismo. Pronto todo el país tuvo que tomar partido por una u otra, incluso la mayoría de la población, la llamada "Tercera España", que no quería ninguna de las dos opciones y que se vio arrastrada a una catástrofe que no se podían ni imaginar.
A principios del XX la zarzuela siguió siendo el género musical más popular, pero a nivel sinfónico destacaron Isaac Albéniz, Enrique Granados, Joaquín Turina, Joaquín Rodrigo, y uno de los compositores españoles más importantes de todos los tiempos: Manuel de Falla. Nacido en Cádiz en 1876 y fallecido en Argentina en 1946 (donde se exilió voluntariamente en 1939 tras la victoria franquista en la Guerra Civil Española), representa el "nacionalismo musical" (música inspirada en el folclore y ritmo de melodías regionales españolas). Su obra más famosa quizá sea la obra "el amor brujo" compuesta entre 1915 y 1925. En ella surge la "Danza del fuego".
La Humanidad tiene una humilde representación en este extremo de Europa, tenido como un puente para pasar al África. Es la vieja patria ibera, la madre España, que baña sus pies en dos mares y ciñe a su frente la diadema de los Pirineos.
Ni el pueblo, dieciocho millones de personas, ni la tierra, 500.000 kilómetros cuadrados, están civilizados.
El pueblo es esclavo de la Iglesia: vive triste, ignorante, hambriento, resignado, cobarde, embrutecido por el dogma y encadenado por el temor al infierno. Hay que destruir la Iglesia.
(...)
“Escuela y despensa”, decía el más grande patriota español, don Joaquín Costa.
Para crear la escuela hay que derribar la Iglesia o siquiera cerrarla, o por lo menos reducirla a condiciones de inferioridad.
Para llenar la despensa hay que crear el trabajador y organizar el trabajo.
A toda esa obra gigante se oponen la tradición, la rutina, los derechos creados, los intereses conservadores, el caciquismo, el clericalismo, la mano muerta, el centralismo, la estúpida contextura de partidos y programas concebidos por cerebros vaciados en los troqueles que fabricaran el dogma religioso y el despotismo político.
Muchachos, haced saltar todo eso como podáis: como en Francia o como en Rusia. Cread ambiente de abnegación. Difundid el contagio del heroísmo. Luchad, matad, morid...
Y si los que vengan detrás no organizan una sociedad más justa y unos poderes más honrados, la culpa no será suya, sino vuestra.
Vuestra, porque en la hora de hacer habréis sido cobardes o piadosos.
Mapa elaborado a partir de base cartográfica en Wikimedia Commons de Jotamar. Licencia de la base: CC BY-SA 3.
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