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martes, 18 de noviembre de 2025

El final del Imperio Español

A finales del siglo XVIII el mundo del Antiguo Régimen estaba herido de muerte, las ideas de la ilustración y el cambio económico generado por la revolución industrial iban a modificar para siempre las sociedades humanas. El Reino de los Borbones en España todavía disfrutaba de su poder imperial e influencia internacional, y sus vínculos con los estados italianos todavía eran fuertes, como demuestra la política matrimonial de los borbones con las poderosas familias italianas de Saboya o Farnesio, y la atracción que para los hispanos suponía Italia, y para los italianos venir a la corte española. Es el caso de los grandísimos músicos Doménico Scarlatti y Luigi Boccherini.

Como despedida de esta época voy a poner una obra de Boccherini que es un retrato musical de como debían ser las calles de Madrid a finales del XVIII. Ya la he puesto otras veces en el blog, pero esta vez, va a ir la obra explicada para que se entienda mejor el retrato.

Boccherini vivió en Madrid en esta época en la calle del arco de San Ginés (donde actualmente están las chocolaterías de San Ginés y la discoteca Joy Eslava, que ya era un salón de baile en el XIX), cuando no estaba en el palacio del Infante D. Luis (hermano de Carlos III) en su destierro de Arenas de San Pedro (Ávila). Finalmente Boccherini cayó en desgracia por su enemistad con Carlos IV y Godoy, y murió en la más absoluta miseria, después de morir su segunda esposa y varios de sus hijos. Sus restos fueron repatriados a su ciudad natal (Lucca) por Mussolini en 1921, aunque sus descendientes viven en España actualmente.

Creo que su obra "Música nocturna de las calles de Madrid" no está suficientemente reconocida en la ciudad para la que fue compuesta. Esta interpretación es de músicos alemanes.


La obra comienza con el toque de las campanas que llaman al rezo del Ave Maria en las iglesias madrileñas al anochecer (desde el inicio al minuto 1) y continúa con el trasiego de los mendigos de la calle Segovia, que abandonan las iglesias para buscar un lugar donde pasar la noche (desde el minuto 1 al 3:30) -en esta sección de la obra, Boccherini utiliza los violoncelos como si fueran guitarras-.
Desde el minuto 3:30 al minuto 8:00 asistimos a los últimos rezos en las iglesias antes de cerrar en la oscuridad de la noche.
Pero en los barrios populares de la ciudad (Lavapiés) la gente sigue despierta y se divierte con música y baile. Es la sección llamada "los manolos" que protagonizan esta parte de la noche madrileña, y quizá el fragmento más conocido de la obra. Desde el minuto 8:00 al 13:45.
Al final viene la guardia y comienza la retirada para que la ciudad descanse.
Estatua de Boccherini en el conservatorio de música de Lucca.



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