A pesar del Tratado de Utrech las relaciones de la Monarquía Hispánica con los italianos siguieron siendo fuertes. La prueba de ello es la llegada de muchos italianos a la corte de los reyes españoles, tanto artistas como consejeros políticos. Uno de ellos fue el músico Domenico Scarlatti, que nació en Nápoles en 1685 y llegó a Sevilla en 1729, para después instalarse en la corte real de Madrid hasta su muerte en 1757.
Scarlatti se impregnó de la cultura española, como demuestra este fandango compuesto para la reina Bárbara de Braganza en 1756. Se considera a este compositor como uno de los más grandes virtuosos del clavecín (instrumento antecesor del piano). Actualmente, sus sonatas son uno de los repertorios más originales de la historia de la música.
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